Primero el perro
Si una decisión es mejor para el negocio pero peor para el animal, no la tomamos. Nos ha costado dinero más de una vez.
Hacía 34 grados y el piso quemaba. Una perrito chiquita, color negro y super peludo empezó a caminar detrás de nosotros y no se nos despegaba.
Traíamos agua preo lo que no traíamos era dónde servírsela. Terminamos haciendo un plato con las manos, en cuclillas, en plena banqueta. Tomó agua casi dos minutos seguidos. Dos minutos son mucho tiempo cuando estás bajo el sol radiante.
Lo subimos al coche para llevarlo a un veterinario y a ver si podían adoptarlo.
Le pusimos Peluche porque parecía un peluche de lo peludo que estaba.
Nunca lo dimos en adopción. Peluche lleva seis años durmiendo y ladrando como nunca!
Salir con Peluche significaba cargar una botella por el calor y cantidad de pelo que tenía (le crecía rapídisimo).
O se nos olvidaba o se volteaba el agua. Un día una botella se abrió dentro de la mochila y se llevó una laptop.
Buscamos algo que resolviera las dos cosas a la vez. Lo que encontramos era plástico frágil o que goteaba fácil. Así que dejamos de buscar y nos pusimos a diseñar.
Después de miles de prototipos fállidos, logramos crear el producto que conocen hoy, la GuauSfera!
Cada lote nuevo lo prueba Peluche antes que nadie, si no ladra, no aprueba.
Ya tiene sus años y camina más lento, pero sigue ladrando de la misma manera cuando escucha el termo destaparse. Ese ladrido es, hasta hoy, nuestra mejor métrica.
Si una decisión es mejor para el negocio pero peor para el animal, no la tomamos. Nos ha costado dinero más de una vez.
Acero inoxidable y silicona de grado alimenticio. Si algún día cambiamos un material, lo vas a leer aquí antes que en ningún lado.